Artículo escrito y revisado por Sergio Gallego de Lerma Díaz, psicólogo especialista en terapia de pareja online (Nº Colegiado M-34431)
Desde que nació vuestro hijo puede que haya cosas de tu pareja que te irriten mucho más que antes. Te enfada verle descansar mientras tú estás haciendo algo, tener que pedirle que se ocupe de determinadas tareas o comprobar que sigues siendo tú quien está pendiente de lo que falta.
A veces el rechazo llega hasta el punto de pensar “no lo soporto”, “me molesta todo lo que hace” o “desde que tuvimos al niño ya no le veo igual”. Y entonces puede aparecer una preocupación todavía mayor: preguntarte si sentir todo esto significa que has dejado de querer a tu pareja.
No necesariamente. El agotamiento puede influir, pero también un reparto que percibes como injusto, no disponer de tiempo propio o llevar meses acumulando enfado por las mismas situaciones. Por eso, más que intentar convencerte de que no deberías sentir rechazo, interesa entender qué está ocurriendo entre vosotros para que haya aparecido.
¿Por qué me molesta todo lo que hace mi pareja desde que tenemos un hijo?
Cuando alguien me cuenta en consulta que últimamente no soporta a su pareja, intento concretar qué significa exactamente “todo”. Muchas veces, al revisar situaciones recientes, el rechazo no aparece con la misma intensidad durante todo el día.
Puede aumentar especialmente cuando:
Esto permite empezar a diferenciar estar más irritable por agotamiento de estar enfadado por situaciones concretas que se repiten. Ambas cosas pueden coexistir, pero no se trabajan igual.
¿Por qué me enfada tener que decirle a mi pareja lo que tiene que hacer?
Una frase que aparece con frecuencia es “si se lo pido, lo hace”. El problema es que hacer una tarea cuando alguien te la pide no siempre equivale a asumir la responsabilidad de esa tarea.
Puede que tu pareja haga muchas cosas y, aun así, seas tú quien tenga que:
En ese caso, el enfado no procede únicamente de hacer más. Puede aparecer porque sientes que sigues siendo la persona responsable de que todo funcione, aunque algunas tareas las ejecute el otro. Si esta es una fuente importante de conflicto entre vosotros, puede ser útil revisar específicamente por qué las tareas del hogar generan tantos problemas en pareja y cómo repartirlas.
¿Por qué me molesta que mi pareja descanse?
Puedes saber racionalmente que tu pareja tiene derecho a descansar y, aun así, notar rabia cuando la ves sentada mirando el móvil. No siempre molesta su descanso en sí mismo. A veces molesta lo que ese momento pone de manifiesto: tú sientes que no puedes hacer lo mismo.
Para entender si esto está ocurriendo, conviene observar:
Salir una hora y seguir recibiendo mensajes sobre qué tiene que comer el niño o dónde están sus cosas no produce necesariamente la misma sensación de descanso que salir sabiendo que la otra persona se hace cargo. La diferencia importante no siempre está en el número de horas, sino en quién puede dejar de estar pendiente durante esas horas.
¿Por qué cada vez me molestan más las pequeñas cosas que hace mi pareja?
Cuando se acumula resentimiento, una situación pequeña puede dejar de vivirse como un hecho aislado. Pedir varias veces lo mismo, comprobar que un acuerdo dura pocos días o volver a ocuparte de algo que pensabas que estaba repartido hace que la siguiente situación empiece con todo lo anterior detrás.
Por eso puedes reaccionar con mucha intensidad cuando encuentras otra tarea sin hacer. Quizá no estás reaccionando únicamente a esa tarea, sino también a pensamientos como “otra vez igual”, “al final tengo que hacerlo yo” o “solo cambia cuando me enfado”.
En consulta intento reconstruir precisamente esa repetición en lugar de quedarme en “discutimos por tonterías”. Si las mismas situaciones siguen produciéndose, intentar únicamente que uno de los dos se enfade menos puede dejar intacto aquello que está alimentando el enfado.
¿Por qué ya no me apetece que mi pareja me toque?
En algunas personas el rechazo empieza a aparecer también en el contacto físico. Apetecen menos los besos, los abrazos o las relaciones sexuales, e incluso puede molestar que la pareja busque contacto cuando uno necesita estar solo.
Antes de interpretarlo como “ya no me atrae”, conviene distinguir al menos tres situaciones:
No son exactamente el mismo problema. Si durante el día has pensado “me siento solo con todo esto”, puede resultar difícil que por la noche la cercanía con esa misma persona se viva automáticamente como algo agradable. Intentar recuperar primero la intimidad sin abordar lo que ocurre durante el resto del día puede añadir todavía más presión.
¿Significa que he dejado de querer a mi pareja?
Sentir rabia o rechazo no permite concluir por sí solo que hayas dejado de querer a tu pareja. Pero tampoco sería riguroso atribuir cualquier distanciamiento al cansancio y esperar simplemente a que pase.
Para entender mejor qué está ocurriendo, me fijaría en cuestiones bastante concretas:
No utilizaría estas preguntas como un test para decidir si debes continuar con la relación. Sirven para diferenciar “no soporto cómo estamos funcionando” de “no quiero seguir en esta relación”, dos experiencias que pueden confundirse cuando llevas tiempo agotado y enfadado.
¿Y si realmente mi pareja está haciendo menos que yo?
No todo el malestar después de tener hijos debe interpretarse como algo que una persona tiene que aprender a gestionar. Puede existir realmente un reparto desigual, acuerdos que nunca se mantienen o una diferencia importante entre el tiempo del que dispone cada miembro de la pareja.
Si acabáis siempre en “yo hago más” frente a “eso no es verdad”, puede ser útil observar durante unos días:
Esto no pretende convertir la relación en una contabilidad. Sirve para comprobar si existe un patrón concreto de responsabilidad que está alimentando el resentimiento. Si la dificultad se concentra fundamentalmente ahí, el artículo sobre tareas del hogar enlazado anteriormente desarrolla ese problema sin necesidad de duplicarlo aquí.

¿Qué podemos hacer si desde que somos padres discutimos por todo?
Cuando una pareja me dice “discutimos por todo”, prefiero escoger una discusión que se repita y analizarla con detalle. Muchas veces aparece una secuencia estable: una persona lleva tiempo molesta, plantea algo cuando ya está enfadada, la otra escucha principalmente el reproche y se defiende, y esa defensa confirma a la primera que su pareja no comprende lo que está ocurriendo.
Antes de intentar solucionar toda la relación, escogería dos o tres situaciones frecuentes y revisaría:
A partir de ahí pueden hacerse cambios observables: asumir responsabilidades completas en lugar de esperar instrucciones, revisar acuerdos que nunca se cumplen o proteger tiempo propio para ambos. Si vuestro problema no es específicamente el rechazo, sino que sentís que toda la relación se ha transformado desde que sois padres, he desarrollado por separado cómo cambia la pareja después de tener hijos y por qué puede aparecer distanciamiento.
¿Cómo sé si es una mala etapa o tenemos un problema de pareja?
Dormir poco, tener menos tiempo y asumir nuevas responsabilidades pueden empeorar temporalmente la convivencia. Pero atribuir cualquier problema a “la etapa de los niños pequeños” también puede hacer que una pareja normalice durante demasiado tiempo una dinámica que no está funcionando.
Me fijaría especialmente en si:
También hay circunstancias que requieren una valoración diferente. Si existe miedo hacia la pareja, amenazas, humillaciones, control o violencia, no conviene tratarlo simplemente como “una crisis después de tener hijos” ni plantearlo únicamente como un problema de comunicación entre dos personas.
¿Cuándo puede ayudarnos la terapia de pareja?
No hace falta esperar a estar planteándoos una separación. Dos parejas pueden decir “desde que tuvimos al niño no nos soportamos” y, sin embargo, necesitar trabajar cosas muy diferentes.
En terapia podemos encontrarnos, por ejemplo, con:
Trabajo con parejas adultas mediante terapia online en España y otros países de Europa. El objetivo no es decidir quién tiene razón, sino entender qué está manteniendo el problema y trabajar sobre situaciones concretas que puedan cambiar. Si os reconocéis en esta situación, podéis consultar cómo trabajo en terapia de pareja online y valorar si tiene sentido realizar una primera sesión.
Preguntas frecuentes
¿Es normal no soportar a tu pareja después de tener hijos?
La llegada de un hijo puede coincidir con más cansancio, conflictos y cambios en la relación, pero decir que es “normal” explica muy poco sobre un caso concreto. Conviene comprobar si el rechazo aparece principalmente por agotamiento, falta de espacio, reparto de responsabilidades, resentimiento acumulado o problemas que ya estaban presentes.
¿Por qué me molesta todo lo que hace mi pareja desde que nació nuestro hijo?
A veces las conductas pequeñas empiezan a representar problemas mayores. Ver a tu pareja descansar puede recordarte que tú sientes que nunca desconectas, y tener que pedir una tarea puede irritarte porque estás cansado de ser quien la recuerda. Identificar en qué situaciones aparece el rechazo permite entender mejor qué lo está manteniendo.
¿Sentir rechazo significa que ya no quiero a mi pareja?
No necesariamente. Es útil observar si el rechazo cambia cuando disminuyen el agotamiento y los conflictos, si está relacionado con comportamientos concretos y si siguen existiendo momentos de cercanía cuando la dinámica entre vosotros mejora. Si el distanciamiento permanece independientemente de esas circunstancias, habrá que explorar otros aspectos de la relación.
¿Por qué me enfada que mi pareja salga y haga planes?
Puede ocurrir porque su capacidad para hacer planes pone de manifiesto que tú sientes que no tienes la misma libertad. La cuestión no es solamente cuántas veces sale cada uno, sino qué tiene que organizar previamente para poder hacerlo y si durante ese tiempo puede dejar realmente las responsabilidades en manos del otro.
¿Cómo sé si estamos pasando una mala etapa o tenemos un problema de pareja?
Más que buscar una frontera exacta, conviene observar la evolución. Si los mismos conflictos se repiten durante meses, los acuerdos no producen cambios, el resentimiento se extiende a casi todas las interacciones o alguno de los dos ha dejado de intentar resolver lo que ocurre, merece la pena analizar el problema con más profundidad.
Autoría y revisión profesional
Este contenido tiene finalidad informativa y no sustituye una evaluación psicológica individual.
Artículo escrito y revisado por Sergio Gallego de Lerma Díaz, Psicólogo General Sanitario, colegiado M-34431. En consulta trabajo con adultos y parejas que atraviesan dificultades después de tener hijos, especialmente cuando el cansancio, el reparto de responsabilidades, las discusiones repetidas o el resentimiento acumulado empiezan a generar rechazo, distanciamiento y malestar en la relación.

Referencias bibliográficas

Psicólogo General Sanitario, colegiado M-34431, especializado en terapia psicológica online para adultos y parejas. Cuenta con formación en Terapia Cognitivo-Conductual, terapias contextuales y de tercera generación, EMDR, Activación Conductual y terapia de pareja, entre otros enfoques basados en la evidencia. En El Psicólogo Virtual aborda problemas como ansiedad, TOC y pensamientos obsesivos, depresión, trauma, dificultades de pareja, autoestima, estrés laboral, insomnio y otros problemas emocionales. Los contenidos de esta web están elaborados desde una perspectiva profesional y divulgativa, apoyándose en la evidencia científica y en la experiencia clínica.

