Artículo escrito y revisado por Sergio Gallego de Lerma Díaz, Psicólogo General Sanitario, colegiado M-34431 y miembro del Colegio Oficial de la Psicología de Madrid.
Hay momentos de ansiedad en los que el miedo deja de estar únicamente en el corazón acelerado, el mareo o la respiración. Lo que empieza a preocuparte es lo que está ocurriendo en tu propia cabeza. Estás hablando con alguien y de repente te cuesta seguir lo que dice, aparece un pensamiento que te resulta extraño o notas una sensación difícil de explicar y piensas: «¿y si me estoy volviendo loco?».
También puede aparecer de otras formas: «siento que voy a perder la cabeza», «antes no estaba pendiente de todo lo que pienso», «tengo miedo de hacer algo raro» o «¿y si esto que me pasa ya no es ansiedad?». En estos casos, lo que genera miedo no es solamente encontrarte mal. Empiezas a plantearte si lo que estás sintiendo significa que algo está cambiando en tu mente.
A partir de ahí es fácil empezar a observarte. Un despiste, quedarte en blanco unos segundos o tener un pensamiento inesperado dejan de ser cosas que simplemente han ocurrido. Ahora pueden convertirse en algo que necesitas analizar para comprobar si sigues estando bien.
¿Y si esto no es ansiedad y realmente me estoy volviendo loco?
Estás trabajando y te das cuenta de que llevas varios minutos leyendo el mismo correo sin enterarte bien. O estás hablando con alguien y pierdes durante unos segundos el hilo de la conversación. En otro momento probablemente habrías seguido sin darle demasiada importancia. Cuando tienes este miedo, la reacción puede ser distinta: «¿por qué me está costando pensar con normalidad?».
También puedes estar haciendo la compra y notar durante unos segundos que todo te resulta extraño, aunque sepas perfectamente dónde estás. O puede aparecer un pensamiento absurdo y asustarte no por su contenido, sino porque has sido capaz de pensarlo.
Ahí suele producirse un cambio importante. Ya no estás intentando entender únicamente qué has sentido, sino qué dice eso sobre tu estado mental. Y empiezas a mirar lo que ocurre después buscando una respuesta.
Por qué la ansiedad puede hacerte sentir que estás perdiendo la cabeza
Cuando estás muy ansioso, es posible estar manteniendo una conversación mientras una parte de tu atención está puesta en ti mismo. Escuchas a la otra persona, pero a la vez compruebas: «¿me estoy enterando bien?», «¿estoy hablando normal?». Con la atención repartida de esa manera, resulta más fácil perder una frase o quedarte momentáneamente en blanco.
Después puedes utilizar precisamente ese despiste como confirmación: «ves, no consigo concentrarme; algo me está pasando». La ansiedad aumenta, vuelves a observar cómo estás pensando y cualquier otra dificultad llama todavía más tu atención.
La secuencia puede acabar siendo bastante repetitiva:
Por eso, en estos casos no me fijo únicamente en la sensación que ha asustado a la persona. Me interesa especialmente qué interpretación ha hecho y qué ha empezado a hacer después para quedarse tranquila.
Qué puede hacerte pensar que te estás volviendo loco
Cuando alguien me dice en consulta «tengo miedo de volverme loco», una de las primeras cosas que necesito saber es qué quiere decir exactamente con “volverme loco”. La frase puede estar describiendo miedos bastante diferentes.
Una persona entra en una habitación y durante un segundo no recuerda qué iba a buscar. Otra se queda en blanco mientras habla y piensa: «esto no me pasaba antes». Otra lleva un buen rato pendiente de cada pensamiento que aparece para comprobar si alguno le parece demasiado extraño.
También puede ocurrir que:
Un olvido, un pensamiento inesperado o un momento de desconcentración pueden ocurrir en muchos contextos. La diferencia aquí está en el valor que empiezas a darles porque estás buscando señales de que algo no funciona bien.
Cuando empiezas a comprobar si tu mente sigue funcionando bien
Esta parte muchas veces pasa desapercibida porque no todas las comprobaciones se ven desde fuera. En lugar de tomarte el pulso o comprobar cómo respiras, empiezas a poner a prueba tu memoria, tu concentración, tus pensamientos o tu forma de comportarte. Por ejemplo:
El problema es que para comprobar si tu mente funciona correctamente tienes que observarla todavía más. Si la prueba sale bien, puedes quedarte tranquilo durante un rato. Pero basta con otro despiste para volver a empezar. Por eso alguien puede llevar semanas comprobando y continuar teniendo prácticamente la misma duda.
Miedo a volverse loco durante un ataque de ansiedad
Estás en el metro y notas que la ansiedad empieza a subir. El corazón se acelera, te cuesta atender a lo que ocurre alrededor y sientes una necesidad muy fuerte de salir. En ese momento puede aparecer una idea bastante concreta: «voy a perder el control».
Cuando la ansiedad alcanza mucha intensidad, sentir que estás perdiendo el control puede resultar tremendamente convincente. Pero sentir pérdida de control y estar perdiendo realmente el control no son necesariamente la misma cosa.
La crisis termina, pero recuerdas lo que sentiste. Después, cualquier sensación parecida puede hacerte pensar «esto empezó así la otra vez». Si lo que predomina es el temor a que vuelva a producirse otra crisis, lo explico específicamente en Desde que tuve un ataque de ansiedad, tengo miedo de que vuelva. Aquí estamos hablando de algo diferente: empezar a interpretar lo que ocurre en tu cabeza como una posible señal de estar perdiendo la razón.
Despersonalización, desrealización y miedo a volverse loco
Otra situación que puede generar bastante miedo es notar que tú mismo o lo que tienes alrededor se sienten diferentes. Caminas por una calle que conoces perfectamente, reconoces todo lo que ves y, sin embargo, hay algo en la experiencia que te resulta extraño.
Entonces aparece una pregunta bastante comprensible: «si sé que esto es real, ¿por qué lo siento así?». Algunas personas empiezan a interpretar esa extrañeza como una señal de estar perdiendo contacto con la realidad y comprueban repetidamente si el entorno vuelve a sentirse como antes.
En despersonalización y desrealización por ansiedad explico con más detalle este fenómeno. En este artículo me interesa otra parte: cómo esa experiencia puede terminar utilizándose como prueba de que te estás volviendo loco cuando ese es precisamente el miedo que tienes.
¿Tener miedo de volverme loco significa que solo es ansiedad?
No. Y aquí prefiero ser preciso porque hay una frase que se repite mucho: «si tienes miedo de volverte loco es porque no te estás volviendo loco». Yo no utilizaría esa frase para decidir qué le ocurre a una persona.
Alguien puede decir «tengo miedo de volverme loco» porque lleva semanas examinando cada despiste. Otra persona puede utilizar exactamente la misma expresión y estar describiendo cambios importantes en su percepción, pensamiento o comportamiento que necesitan una valoración diferente. La frase es la misma; lo que está ocurriendo puede no serlo.
Si aparecen desorientación marcada, alteraciones perceptivas importantes, una pérdida significativa de capacidad para valorar lo que está ocurriendo, cambios llamativos de comportamiento o síntomas relacionados con sustancias o una posible causa médica, hay que valorarlo profesionalmente. También cuando los síntomas son nuevos, no está claro de dónde proceden o están interfiriendo de forma importante en el funcionamiento habitual.

«¿Y si pierdo el control y hago algo que no quiero?»
A veces, cuando alguien dice que teme volverse loco, lo que realmente teme es dejar de controlar su comportamiento. Puede imaginar que empieza a gritar en una reunión, asustarse porque ha tenido un pensamiento extraño cerca de un balcón o preguntarse: «¿y si algún día pierdo el control y hago daño a alguien?».
En estos casos me interesa saber qué ocurre después. ¿Intentas demostrarte que jamás lo harías? ¿Repasas situaciones anteriores para comprobar que siempre has tenido control? ¿Empiezas a evitar determinados lugares, personas u objetos?
Si aparecen pensamientos intrusivos de este tipo y buena parte del problema consiste en analizar qué significan, comprobar si podrías llevarlos a cabo o buscar garantías de que nunca ocurrirán, puede haber procesos más próximos al TOC y las obsesiones. Meter cualquier miedo a perder el control dentro de la misma explicación de ansiedad puede hacer que no entendamos bien el problema.
Qué hacer cuando aparece el pensamiento «me estoy volviendo loco»
Cuando aparece esta duda, lo más inmediato suele ser intentar demostrar que no es verdad. El problema es que puedes conseguir tranquilidad durante diez minutos y necesitar otra prueba en cuanto aparezca el siguiente despiste.
Hay varias cosas concretas en las que me fijaría:
Una pregunta que utilizo en consulta es: «¿Qué estás haciendo para comprobar que no te estás volviendo loco?». La respuesta suele aportar bastante más información que seguir discutiendo una y otra vez si la sensación es peligrosa o no.
Cómo trabajo el miedo a volverse loco en terapia
Cuando trabajo con este miedo, no parto de «esto es ansiedad y ya está». Primero intento concretar qué teme realmente la persona que vaya a ocurrir. Perder el control delante de otros, desarrollar un trastorno mental grave, dejar de reconocerse, hacer algo que no quiere o quedarse permanentemente con esa sensación son miedos diferentes aunque todos se expresen como «volverme loco».
Después revisamos qué situaciones han hecho aparecer el miedo y, sobre todo, qué está haciendo la persona para asegurarse de que no ocurre. Puede llevar semanas buscando síntomas, repasando recuerdos, observando pensamientos, preguntando a familiares o evitando quedarse sola porque piensa que necesitaría a alguien cerca si perdiera el control.
Ahí ya tenemos algo concreto sobre lo que trabajar: las interpretaciones que hace de determinadas experiencias, la vigilancia de su funcionamiento mental, las comprobaciones y las evitaciones que se han ido construyendo alrededor del miedo. Cuando este problema empieza a condicionar el día a día, puede trabajarse dentro de la terapia online para la ansiedad, después de valorar qué está ocurriendo en cada caso.
Preguntas frecuentes sobre el miedo a volverse loco por ansiedad
¿La ansiedad puede hacerme sentir que estoy perdiendo la cabeza?
Durante una ansiedad intensa puedes quedarte en blanco hablando, releer varias veces algo sin enterarte, sentirte extraño o tener la impresión de no pensar con la claridad habitual. Sentir que estás perdiendo el control no demuestra por sí mismo que lo estés perdiendo, aunque los síntomas deben valorarse cuando son nuevos, importantes o difíciles de explicar.
¿Por qué tengo pensamientos raros cuando estoy ansioso?
Un pensamiento inesperado puede aparecer conduciendo, hablando con alguien o estando tranquilamente en casa. Si inmediatamente piensas «¿por qué he pensado eso?» y empiezas a examinar qué puede decir sobre ti o sobre tu estado mental, puedes terminar dedicando mucha más atención al significado del pensamiento que al propio pensamiento.
¿Por qué busco síntomas de esquizofrenia o psicosis si tengo ansiedad?
Muchas veces buscas alguna diferencia que permita concluir «entonces lo mío no es eso». Lees un síntoma y te tranquilizas; después encuentras otro parecido a algo que has sentido y vuelves a buscar. Si ocurre repetidamente, la búsqueda está funcionando como una comprobación que tranquiliza durante un rato, pero no termina de resolver la duda.
¿Cómo sé si lo que me ocurre es ansiedad u otra cosa?
No se puede determinar a partir de una única sensación. Hay que valorar qué está ocurriendo, cuándo empezó, cómo ha evolucionado, en qué circunstancias aparece, cómo interpretas lo que experimentas y si existen sustancias, medicamentos u otras posibles causas. Por eso, cuando existen dudas razonables, prefiero una valoración del caso completo a intentar encajar cada experiencia en una lista de síntomas de Internet.
Autoría y revisión profesional
Este contenido tiene finalidad informativa y no sustituye una evaluación psicológica individual.
Artículo escrito y revisado por Sergio Gallego de Lerma Díaz, Psicólogo General Sanitario, colegiado M-34431. En consulta trabajo con adultos que presentan problemas de ansiedad y que han empezado a preocuparse por la posibilidad de estar perdiendo el control o volviéndose locos, especialmente cuando analizar sus pensamientos, comprobar si su mente funciona con normalidad o buscar señales de que algo puede estar cambiando empieza a condicionar su día a día.

Referencias bibliográficas

Psicólogo General Sanitario, colegiado M-34431, especializado en terapia psicológica online para adultos y parejas. Cuenta con formación en Terapia Cognitivo-Conductual, terapias contextuales y de tercera generación, EMDR, Activación Conductual y terapia de pareja, entre otros enfoques basados en la evidencia. En El Psicólogo Virtual aborda problemas como ansiedad, TOC y pensamientos obsesivos, depresión, trauma, dificultades de pareja, autoestima, estrés laboral, insomnio y otros problemas emocionales. Los contenidos de esta web están elaborados desde una perspectiva profesional y divulgativa, apoyándose en la evidencia científica y en la experiencia clínica.


2 comentarios en «Me da miedo volverme loco por la ansiedad: ¿puedo perder el control?»