Me siento inferior a los demás: ¿por qué siempre pienso que son mejores que yo?

Chica mirándose al espejo mientras se siente inferior a los demás

Artículo escrito y revisado por Sergio Gallego de Lerma Díaz, Psicólogo General Sanitario, colegiado M-34431 y miembro del Colegio Oficial de la Psicología de Madrid.

Sentirse inferior no siempre aparece como un pensamiento tan directo como «valgo menos». Puede ocurrir cuando conoces a alguien que se expresa con facilidad, ves que un antiguo compañero ha progresado profesionalmente o te comparas con una persona que tiene algo que tú desearías tener.

A partir de ahí puede aparecer una conclusión bastante más amplia: los demás parecen tener más cualidades, haber aprovechado mejor sus oportunidades o estar haciendo las cosas mejor que tú. Una diferencia concreta termina afectando a la valoración que haces de ti mismo.

Cuando alguien me habla de esto en consulta, me interesa especialmente entender cómo ha llegado hasta esa conclusión. El trabajo, el físico, las relaciones o determinados logros pueden empezar siendo aspectos concretos y terminar funcionando como una medida de quién está por encima y quién está por debajo.

¿Por qué me siento inferior a los demás?

No existe una única explicación. Dos personas pueden decir «siento que todo el mundo es mejor que yo» y utilizar criterios completamente diferentes para llegar a esa conclusión. Hay algunos procesos que merece la pena observar:

fijarte especialmente en personas que destacan en aspectos importantes para ti;
prestar más atención a aquello que tienen los demás y tú consideras que te falta;
convertir una diferencia concreta en una valoración general sobre ti;
minimizar rápidamente tus cualidades o logros;
utilizar criterios más exigentes contigo que con otras personas;
dar demasiado peso a unas pocas áreas para decidir cuánto vales.

Por eso, cuando trabajo este problema, no intento buscar simplemente una explicación general a la baja autoestima. Me interesa reconstruir cómo se produce la comparación y en qué momento una diferencia con otra persona empieza a convertirse en una conclusión sobre uno mismo.

¿Por qué cuando me comparo con los demás siempre salgo perdiendo?

Compararnos con otras personas es habitual. El problema puede aparecer cuando seleccionamos de cada persona precisamente aquello en lo que destaca. En una misma reunión puedes fijarte en quien tiene más facilidad para relacionarse, en la trayectoria profesional de otro y en el físico de una tercera persona.

Además, no solemos compararnos con cualquiera. Si te preocupa especialmente tu trabajo, pueden llamar mucho más tu atención las personas de una edad parecida que han progresado más, ganan más o han conseguido aquello que consideras que tú ya deberías haber alcanzado.

De esta forma puedes acabar reuniendo lo que más valoras de diferentes personas y comparándolo con aquello que menos valoras de ti. Las personas que están en una situación similar o tienen dificultades que tú no tienes pueden pasar mucho más desapercibidas.

Una diferencia puede acabar convirtiéndose en «esa persona es mejor que yo»

Este es uno de los mecanismos que más me interesa identificar en consulta. Observar una diferencia no es lo mismo que utilizarla para establecer el valor de dos personas.

El cambio puede aparecer de formas bastante cotidianas:

«Tiene más éxito profesional» acaba significando «ha hecho más con su vida».
«Tiene más amigos» se convierte en «es más interesante que yo».
«Me parece más atractivo» termina en «yo estoy por debajo».
«Sabe mucho más de esto» pasa a significar «es mucho más inteligente que yo».
«Ha conseguido algo que yo todavía no» termina en «yo debería haber hecho mucho más».

La primera parte de estos ejemplos se refiere a una diferencia concreta. En la segunda, esa diferencia se utiliza para realizar una valoración mucho más amplia de la otra persona y de uno mismo.

¿Qué utilizas para decidir cuánto vale una persona?

Una pregunta que utilizo en consulta es qué tendría que tener una persona para considerar que «le va bien en la vida». La respuesta suele aportar bastante información sobre los criterios con los que después nos valoramos.

Pueden adquirir mucho peso aspectos como:

éxito profesional o dinero;
aspecto físico;
inteligencia o estudios;
facilidad para relacionarse;
reconocimiento de otras personas;
tener pareja;
haber conseguido determinados objetivos antes de cierta edad.

Si has terminado utilizando dos o tres características como principales medidas de tu valor, encontrarte con alguien que te supera en ellas puede afectarte especialmente. La pregunta interesante pasa a ser por qué esa característica tiene tanta importancia a la hora de decidir cómo te valoras y qué relación tiene esto con la forma en la que construimos nuestra autoestima.

El aspecto físico puede convertirse precisamente en uno de esos criterios. En algunas personas, el problema no aparece solo al compararse con alguien más atractivo, sino también cuando su propia imagen se mantiene negativa aunque reciban información que la contradice. En ese caso conviene analizar por separado por qué puedes verte fea aunque los demás te digan que no.

Lo bueno de ti puede contar menos que lo bueno de los demás

Otra cuestión que suelo explorar es qué ocurre cuando la comparación sale al revés. Si alguien tiene algo que tú deseas, puede convertirse rápidamente en una prueba de que está por encima. Sin embargo, cuando eres tú quien posee una cualidad o ha conseguido algo que el otro no tiene, la regla puede cambiar.

Es frecuente encontrar razonamientos como estos:

«Conseguí ese trabajo, pero tuve suerte».
«Me felicitaron, pero tampoco hice nada especial».
«Tengo buenos amigos, pero ella cae bien a todo el mundo».
«He conseguido bastantes cosas, pero debería estar mucho más lejos».
«Me dicen que esto se me da bien, pero tampoco tiene tanto mérito».

De esta forma, lo positivo necesita cumplir muchas condiciones para modificar cómo te valoras, mientras que aquello que consideras negativo puede incorporarse con mucha más facilidad. Puedes conocer perfectamente tus cualidades y, aun así, concederles muy poco peso.

No siempre el problema depende de cómo quedas al compararte con otras personas. En algunos casos, determinadas características propias se convierten directamente en algo que consideras inaceptable y el rechazo acaba extendiéndose a una valoración más amplia de ti. Cuando ocurre esto, puede aparecer una sensación diferente: no me gusta cómo soy.

Cómo saber si la comparación está afectando a tu autoestima

No hace falta pensar explícitamente «soy inferior» para que la comparación esté influyendo en la forma en la que te valoras. Muchas veces se reconoce mejor observando lo que ocurre en determinadas situaciones.

Puede aparecer cuando:

conoces a alguien y rápidamente detectas en qué destaca;
sales de una reunión pensando principalmente en lo que tenían los demás;
sientes un bajón cuando alguien de tu edad consigue algo importante;
consultas perfiles de personas con las que te comparas;
dejas de valorar un logro cuando descubres que otra persona ha conseguido algo mayor;
admiras una cualidad de alguien y terminas utilizándola para desvalorizarte;
piensas que haber llegado más tarde a determinados objetivos dice algo negativo sobre ti.

También puede ocurrir que conozcas perfectamente tus errores y dificultades, mientras que de las personas con las que te comparas solo tengas una parte de la información. En ese caso, puedes terminar comparando todo lo que sabes de ti con una imagen bastante incompleta de la otra persona.

Qué haces después de sentirte inferior también puede mantener el problema

Cuando trabajo este problema no me interesa únicamente qué ha pensado la persona durante la comparación. También intento saber qué hace después, porque ahí pueden aparecer comportamientos que mantienen durante más tiempo aquello que acaba de ocurrir.

Después de sentirte inferior puedes:

seguir buscando información sobre esa persona;
encontrar nuevas diferencias que confirmen que está por encima;
repasar mentalmente aquello que todavía no has conseguido;
quitar importancia a cosas que hasta ese momento valorabas de ti;
evitar situaciones en las que esperas volver a sentirte por debajo;
intentar compensar esa sensación demostrando especialmente alguna cualidad.

Así podemos entender una secuencia bastante más concreta: aparece una comparación, extraes una conclusión sobre ti y después haces algo que mantiene esa diferencia presente. Analizar esta secuencia suele aportar más información que limitarse a concluir que tienes baja autoestima.

Las redes sociales pueden aumentar las comparaciones

Las redes sociales facilitan encontrar en pocos minutos personas que destacan en prácticamente cualquier área. Puedes pasar de alguien con un físico que te gusta a otra persona que está viajando, alguien que acaba de comprar una casa y otra que celebra un éxito profesional.

El problema es que de tu vida conoces los logros, pero también los errores, dudas y días normales. De los demás puedes estar viendo únicamente determinados resultados. Por eso la comparación se realiza muchas veces entre dos fuentes de información que no son equivalentes.

Reducir el uso de determinadas redes puede ayudar si están generando mucho malestar, pero no siempre resuelve lo que ocurre detrás. Si la comparación está afectando a tu autoestima, interesa entender por qué aquello que observas en otra persona termina modificando la valoración que haces de ti.

Una forma de analizar por qué te sientes inferior

Si esto te ocurre con frecuencia, durante unos días puedes registrar únicamente las comparaciones que produzcan un cambio claro en cómo te sientes contigo mismo. No hace falta anotar cada diferencia que observes, sino aquellas situaciones en las que terminas sintiéndote por debajo.

En cada situación puedes apuntar:

con quién te has comparado;
qué característica concreta has observado;
qué has pensado sobre esa persona;
qué conclusión has sacado sobre ti;
qué información conoces realmente y qué parte estás suponiendo;
qué has hecho después de sentirte inferior.

Al revisarlo, me interesaría especialmente comprobar si aparecen las mismas personas, los mismos ámbitos y las mismas conclusiones sobre ti. Ese patrón puede aportar bastante más información que intentar responder de manera general a «¿por qué tengo baja autoestima?».

Infografía sobre por qué podemos sentirnos inferiores a los demás y cómo la comparación influye en la autoestima

Cuándo sentirte inferior empieza a afectar a tu vida

Sentirte inferior en una situación puntual no implica necesariamente que exista un problema de autoestima. Me parece más relevante observar con qué frecuencia ocurre y, especialmente, si esa forma de valorarte empieza a cambiar tu comportamiento.

Conviene prestarle más atención cuando empiezas a:

evitar a personas porque te sientes inferior a ellas;
descartar oportunidades porque consideras que otros las merecen más;
quitar importancia sistemáticamente a lo que consigues;
necesitar alcanzar determinadas cosas para poder sentirte válido;
abandonar actividades porque la comparación genera demasiado malestar;
organizar decisiones importantes alrededor de la sensación de estar por debajo.

En estos casos, la comparación deja de ser únicamente desagradable. Empieza a influir en tus relaciones, las oportunidades que aprovechas y la forma en la que construyes tu propia valoración.

Cómo trabajamos el sentimiento de inferioridad en terapia

Cuando trabajo problemas de autoestima de este tipo, no parto simplemente de intentar que la persona piense cosas mejores sobre sí misma. Primero necesitamos comprender qué criterios utiliza para valorarse, qué experiencias han influido en ellos y por qué determinadas diferencias adquieren tanta importancia.

Dependiendo de cada caso, podemos trabajar sobre:

las situaciones que activan las comparaciones;
los criterios utilizados para medir el propio valor;
las conclusiones que aparecen después de observar una diferencia;
la tendencia a minimizar cualidades y logros;
las conductas que aparecen después de sentirse inferior;
las áreas de la vida que han empezado a quedar condicionadas.

A partir de ahí podemos trabajar sobre procesos que realmente están ocurriendo en la vida de la persona, en lugar de quedarnos únicamente en intentar «quererse más». Si esta forma de valorarte lleva tiempo generándote malestar o condicionando lo que haces, puedes conocer cómo abordo estos problemas en terapia online para autoestima.

Preguntas frecuentes sobre sentirse inferior a los demás

¿Por qué siento que todo el mundo es mejor que yo?

Puede ocurrir que tu atención se dirija especialmente hacia las cualidades que valoras de otras personas y hacia aquello que consideras insuficiente en ti. Si además minimizas la información que te favorece, puedes terminar con la impresión de que prácticamente todas las comparaciones confirman que estás por debajo.

¿Sentirse inferior a los demás tiene que ver con la autoestima?

Puede estar relacionado, especialmente cuando las diferencias con otras personas se utilizan para hacer una valoración global de uno mismo. No es lo mismo reconocer que alguien destaca más en una característica concreta que utilizar esa diferencia para concluir que esa persona vale más o que tú vales menos.

¿Por qué me comparo tanto con otras personas?

La comparación social es habitual y no siempre resulta problemática. Conviene prestarle más atención cuando buscas repetidamente determinadas comparaciones, cuando casi siempre terminan perjudicando la valoración que haces de ti o cuando empiezan a condicionar tus decisiones y comportamiento.

¿Cómo puedo dejar de sentirme inferior a los demás?

Intentar eliminar todas las comparaciones no suele ser un objetivo demasiado realista. Puede resultar más útil identificar con quién te comparas, qué características utilizas, qué conclusión extraes sobre ti y qué haces después. Si el patrón está muy asentado, trabajar la forma en la que has construido tu propia valoración puede ser necesario.

¿Las redes sociales pueden hacer que me sienta inferior?

Pueden aumentar la frecuencia de las comparaciones porque permiten acceder continuamente a personas que destacan en diferentes ámbitos. Además, puedes estar comparando toda la información que tienes sobre tu propia vida con una selección muy limitada de lo que otras personas muestran.

¿Cuándo debería buscar ayuda psicológica?

Puede ser conveniente valorar ayuda profesional cuando sentirte inferior aparece con frecuencia, genera un malestar importante o empieza a hacer que evites personas, rechaces oportunidades, necesites demostrar constantemente tu valor o tomes decisiones condicionadas por cómo te comparas con los demás.

Autoría y revisión profesional

Este contenido tiene finalidad informativa y no sustituye una evaluación psicológica individual.

Artículo escrito y revisado por Sergio Gallego de Lerma Díaz, Psicólogo General Sanitario, colegiado M-34431. En consulta trabajo con adultos que presentan problemas de autoestima y que han empezado a compararse de forma frecuente con otras personas, sentirse por debajo de ellas o utilizar determinadas diferencias para hacer una valoración negativa de sí mismos. En terapia analizamos qué criterios están utilizando para valorarse, qué situaciones activan estas comparaciones y cómo están afectando a su comportamiento y a diferentes áreas de su vida.

Psicólogo online colegiado Sergio Gallego de Lerma Díaz Nº Col M-34431

Sergio Gallego de Lerma Díaz, psicólogo general Sanitario, número colegiado M-34431
Psicólogo General Sanitario y Psicoterapeuta en  | 611681248 | infoelpsicologovirtual@gmail.com |  + posts

Psicólogo General Sanitario, colegiado M-34431, especializado en terapia psicológica online para adultos y parejas. Cuenta con formación en Terapia Cognitivo-Conductual, terapias contextuales y de tercera generación, EMDR, Activación Conductual y terapia de pareja, entre otros enfoques basados en la evidencia. En El Psicólogo Virtual aborda problemas como ansiedad, TOC y pensamientos obsesivos, depresión, trauma, dificultades de pareja, autoestima, estrés laboral, insomnio y otros problemas emocionales. Los contenidos de esta web están elaborados desde una perspectiva profesional y divulgativa, apoyándose en la evidencia científica y en la experiencia clínica.

2 comentarios en «Me siento inferior a los demás: ¿por qué siempre pienso que son mejores que yo?»

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.Los campos obligatorios están marcados *